Movimiento-Gay-en-Espana-en-los-80

La década de los 80 para el Movimiento Gay en España está marcada por dos factores. El primero, la progresiva normalización del hecho homosexual en la sociedad fruto de las victorias legales que el colectivo LGBT cosechó durante la Transición. El segundo, la pandemia del Sida, un enemigo inesperado que se cebó con la comunidad gay y que supondría también una estigmatización del colectivo justo en el momento en que empezaba a integrarse socialmente. De hecho, era frecuente que los medios de la época se refirieran a al VIH/Sida como “la enfermedad de los gays”, al tiempo que aumentaban los casos de discriminación hacia los afectados.

Si en los 70 FAGC había liderado la lucha de derechos, el Movimiento Gay en España en los 80 tendrá como referente a la Coordinadora de Iniciativas Gays (CIG), fundada en 1986 por Jordi Petit. La CIG – que acabaría posteriormente, Coordinador Gai-Lesbiana de Catalunya CGLC – se convertirá en uno de los principales impulsores de las reformas legislativas en Catalunya y España. Además, la CGLC destacará por su compromiso en la lucha contra el Sida. En 1989, la coordinadora lanzó la campaña “Estima com Vulguis/Estima Segur” (“ama como quieras/ama seguro”) y organiza el primer baile solidario con los gais seropositivos.

La asociación Gais per la Salut – posteriormente, Stop Sida y de la que surgiría Gais Positius – formará parte de la Coordinadora y, junto a ella, liderarán la lucha contra el Sida, iniciando ambas las primeras campañas de información sobre la enfermedad. Gais per la Salut organizará, además, talleres de sexo seguro y conseguirá la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y de los locales LGBT para editar el que se convirtió en el primer póster pro sexo seguro.

Además de las acciones procedentes del Movimiento Gay español en los 80, las instituciones acabaron por involucrarse en la lucha contra el Sida. Además de la mencionada colaboración del Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Catalunya pondrá en marcha una campaña contra el Sida en 1987. Bajo el lema “que el sida no te amargue la vida”, su objetivo era informativo e iba dirigido a todo tipo de personas, no únicamente a los grupos de riesgo.

Incluso la Policía aceptó colaborar con la Coordinadora, y en 1988 Jordi Petit anunciaba que el jefe Superior de la Policía de Barcelona se había comprometido a incluir material informativo sobre la homosexualidad los cursillos de formación de los agentes.

A finales de la década, el activista norteamericano Keith Haring, pintó en el Raval de Barcelona la obra “Todos juntos podemos parar el sida”. A ritmo de música house, el artista trazó un impactante mural que simboliza los estragos que causó la enfermedad. Actualmente puede verse una reproducción del mismo junto al Museo de Arte Contemporáneo (MACBA).

Por otra parte, el movimiento gay español de los 80 prosiguió con su lucha por la normalización. En 1983, la radio municipal de Santa Coloma de Gramenet – ràdio Gramenet – emite el primer programa gay de las ondas españolas: La hora gay. Este espacio conducido por el FAGC acogía debates, incluía participación telefónica e informaba sobre la Agenda del colectivo a los radioyentes de Santa Coloma y buena parte de los de Barcelona.

En 1985, al final del popular Passeig de Gràcia, abrió sus puertas Martin´s, la primera discoteca gay de Barcelona. De hecho, se trataba de un local de espectáculos que ya existía anteriormente pero que decidió convertirse en el primer club exclusivamente Gay en una ciudad que, hasta entonces, solamente contaba con salas que mezclaban ambientes o pequeños clubs que se montaban en pisos.

El movimiento gay en España en los 80 tampoco descuidó la lucha política. La Coordinadora liderará nuevas acciones, como el llamamiento para que los ciudadanos marcaran la casilla para fines sociales en sus declaraciones de la renta e hicieran lo contrario con la casilla de la Iglesia. De hecho, la Coordinadora denunciará en repetidas ocasiones el papel eclesiástico, que siempre se mostró contrario a los homosexuales y al uso del preservativo.

Pero quizá la principal aportación de la Coordinadora al Movimiento Gay de España en los 80, fue un cambio de enfoque en la lucha por los derechos del colectivo. Aquellas organizaciones que lideraron las protestas durante la transición, como FAGC, estaban perdiendo fuelle por lo que la Coordinadora decidió que había que cambiar la formas de reivindicación. Inspirándose en los movimientos LGBT norteamericanos, lanzó, a finales de los 80, la iniciativa Vota Rosa. La lógica era bien sencilla: se trataba de crear una plataforma de derechos y propuestas del colectivo y luego entrevistarse con los candidatos políticos. Finalmente, la Coordinadora recomendaba el voto hacia una u otra formación en base a esas entrevistas y a los compromisos que los partidos habían adquirido con la plataforma. Desde entonces, la atención que los partidos prestan al Voto Rosa ha ido en aumento.

Como puede verse, el movimiento gay en España durante los 80 se movió entre dos importantes frentes abiertos: la lucha contra el sida y el difícil camino de la normalización. A pesar de que socialmente el avance había sido inmenso – no hay más que compararlo con la década precedente – aún quedaba mucho trabajo por hacer para lograr una plena aceptación social.