El-movimiento-gay-en-Espana-durante-la-transicion

Al relevo generacional y el cambio en el sistema de valores que afecta a las sociedades occidentales a finales de los 60 se suma, en el caso español, la transición: el final de una dictadura de casi 4 décadas para dar paso a un sistema democrático. El movimiento gay durante la transición democrática se encontrará en plena efervescencia, con un auge del asociacionismo y de las publicaciones para el público homosexual.

Si la presión del régimen acabo por dejar inactiva al Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH), la muerte del dictador supone un revulsivo para el asociacionismo del movimiento gay en la transición. El mismo año del deceso, en 1975, cuanto quedaba del MELH se transforma en el grupo FAGC: Front d’Alliberament Gai de Catalunya, fundado tras diversas asambleas entre diciembre de 1975 y marzo de 1977 en los Capuchinos de Sarrià. El FAGC compartía con su predecesora un mismo objetivo: acabar con el acoso y la represión que el franquismo ejercía contra el homosexuales y transexuales. Cabe recordar que la Ley de peligrosidad Social sigue vigente y las incursiones policiales en locales de ambiente siguen siendo frecuentes. De hecho, se estima que entre 1976 y 1977 aún se encarcelaron a 600 personas de estos colectivos (y ninguno de ellos pudo disfrutar de las medidas de amnistía de la Transición).

El FAGC fue, de facto, la fuerza que tomó la delantera en el movimiento gay durante la transición en España. El año de su fundación, redactó un manifiesto que se convertiría en el referente para la creación de nuevas asociaciones del movimiento gay de la transición en toda la península. A su vez, fue el motor para crear, en 1977, la Coordinadora de Liberación Homosexual del Estado Español (COFLHEE), organización con colectivos en Catalunya y, más tarde, en Euskadi, Galicia, Castilla…

Por otra parte, Armand de Fluvià, propulsor de AGHOIS (y, posteriormente, de FAGC), crea en 1976 el Institut LAMBDA. Si la asociaciones anteriormente mencionadas se encargan de la lucha por las libertades del colectivo, el Institut Lambda, por su parte, tenía (y tiene) por objetivo la normalización del hecho homosexual en la sociedad. Para ello desplegará un sinfín de actividades culturales que servirán para sensibilizar tanto a las instituciones públicas como a la población en general.

Incluso en el terreno religioso surge una asociación: Dignitat. En 1973, un jesuita llamado Salvador Guasch hizo pública su condición de homosexual, a lo que la compañía de Jesús respondió sin titubeos: lo internaron en un centro psiquiátrico. Sin embargo, Guasch salió libre al cabo de pocos días y fundó Dignitat, una asociación centrada en acoger a gays católicos y en su dura crítica y condena a la iglesia por su actitud hacia la comunidad gay.

Al surgir de nuevas asociaciones del movimiento gay durante la transición, le seguirá la edición de nuevas publicaciones destinadas al público gay que darán continuidad a la malograda AGHOIS. Así, el FAGC publicará Infogai, mientras que el CCAG (una escisión del FAGC) pondrá en marcha La Pluma, ambas con bastantes puntos en común. El Institut Lambda creará, por su parte, una revista con el mismo nombre, LAMBDA.

Pero la acción más emblemática de cuantas lideró el FAGC fue, sin duda, la convocatoria y celebración de la primera manifestación del orgullo gay de España, que tuvo lugar en Barcelona en 1977. El 26 de junio de aquel año, las Ramblas se convirtieron en Stonewall y más de 4.000 personas recorrieron la popular vía. No movilizó solamente a homosexuales y transexuales, sino también a libertarios, sindicalistas y ciudadanos solidarios con la causa nutrieron aquella inédita manifestación. Lamentablemente, la policía acabó por intervenir y disolverla – por la fuerza, con heridos y detenidos. Fueron incapaces, sin embargo, de restar un ápice de fuerza al que probablemente fue el acto más relevante del Movimiento Gay durante la transición. De hecho, la prohibición de celebrar nuevamente una manifestación en 1978, conllevó que la FAGC organizará un encierro en la Parroquia de Sant Miquel de Barcelona como protesta: en lugar de acallar las voces del colectivo, la acción gubernamental no hizo sino amplificarla.

La noticia más importante para el Movimiento Gay durante la transición (el término gay, en los 70, albergaba todas las identidades sexuales y de género) llegó en enero de 1979. Ese año se eliminaron varios artículos de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, entre ellos los que hacían referencia a los “actos de homosexualidad”. A partir de ese momento, la lucha se centrará en acabar con el otro instrumento gubernamental de represión contra gays y transexuales: el delito de escándalo público.